| Club Caterpillar Motor |
Desde cuando era un niño Jorge Eliécer Chaparro Parra supuso que sus días estarían ligados al Hexagonal del Olaya, tal vez porque en las calles de su barrio San Antonio o en las del Luna Park, oía hablar de ese torneo que se jugaba en un barrio cercano. Lo cierto es que a mediados de los años 70’s, cuando era un próspero empresario de auto partes para maquinaria pesada en Bogotá, comenzó a preparar la ruta de su sueño... Gigantesca bitácora de viaje que tiene como primera página el 16 de diciembre de 1979 cuando salen del campo de tejo de ‘cocoliso’ para enfrentar a la Libreta de Plata y demarcas un camino que después de 28 años deja dos títulos en su vitrina. No creo que de todos los clubes del Olaya haya uno que haya sufrido más que Caterpillar Motor para lograrlo, con varios subtítulos y terceros puestos. Pero la fe de carbonero de Chaparro sirvió para no declinar, incluso cuando los descensos hicieron parte de la historia. Después de 18 años, su primera vuelta olímpica la dio el 14 de enero de 1996, cuando unido a Coacrédito, una firma cooperativa de Fusagasugá, se dio al empeño de la mano de Pedro León Nieto y una mezcla de jugadores veteranos con juveniles del proceso de las categorías de formación. Entonces todos recordamos el cuerpo de su máximo dirigente estático como un monumento al silencio, dejando caer una pequeña lágrima que luego fue un llanto incontenible, mientras la muchachada daba la vuelta olímpica y hasta los periodistas apuraban un sorbo de champaña de la gigantesca copa. Linda tarde y larga celebración que terminó en el barrio Carvajal donde estaba localizada la sede del Club Caterpillar Motor. Su segunda ronda se la llevó el 18 de enero del 2004, aliado con otro hombre del fútbol, el siempre gentil Don Fabio Ruiz, quien con su firma BARSA, no dudaron en montar una súper bandola que terminó como debía terminar, dando el giro reservado para los triunfadores. Pero ese título tenía una lágrima de tristeza que brotaba desde el corazón de los ‘caterpilleros’, la partida abrupta y estúpida de Giovanny Mateus, y digo estúpida, porque que peor forma de perder la vida que por la inseguridad de la ciudad. De la historia de Caterpillar Motor queda el recuerdo de haber vendido uno de los primeras luminarias que después arrasaron en el fútbol profesional colombiano, el arquero Javier Parra, que paso del torneo del Olaya al flamante América de Cali. Y así se podrían leer muchas páginas más... | |||||||||||||||||||||||||